Incendio en la Filarmónica
Una noticia imprevista nos obliga a mantener nuestra atención por la arquitectura. Leo apresuradamente en los periódicos digitales que arde la Filarmónica de Berlín y me lleno de tristeza. El peculiar edificio de Hans Scharoun mantiene la vieja y misteriosa tradición de pavorosos incendios en los grandes teatros de Europa. Cabría recordar aquí, por razones de proximidad, el incendio del Auditorio Manuel de Falla en Granada, que proyectara el gran arquitecto sevillano -maestro de auditorios- José María García de Paredes en 1978 pero que el mismo pudo felizmente reconstruir.Scharoun, lamentablemente, no podrá hacerlo: ni siquiera vivió la reconstrucción de este nuevo Berlín unificado que tanto cautiva a los viajeros más exigentes.
Tuvo este famoso arquitecto alemán, quien proyectara en su juventud la reconocida Casa Schminke, debilidad por los grandes auditorios y teatros. La peculiar figura del edificio se alzaba como una seña de identidad que antaño enfrentaba el viejo muro de la discordia. Nunca tuve esta perspectiva pero debió ser, desde el otro lado, una especie de grito de tímida esperanza. Su obra ganó con el tiempo y demostró que lo importante, como enseña la mejor arquitectura, debe encontrarse en el origen de las cosas, en un interior que debe moldear su aspecto y adaptarlo al entorno, buscar una sintonía cada vez más necesaria entre el hombre, la naturaleza y la técnica.
No hace mucho tiempo recordábamos que el Patrimonio Histórico se sigue construyendo cada día. Esta obra de comienzos de los sesenta contaba ya con el aval y la fuerza de la historia. Confiemos en que las llamas no puedan oscurecer su ejemplo.






